domingo, 3 de mayo de 2020

Semana 15 - Estamos rodeados de un ‘mal’ llamado plagio




Estamos rodeados de un ‘mal’ llamado plagio

El secreto de la creatividad es saber esconder tus fuentes.

-albert einstein

El plagio, definido como: “Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias.” (Real Academia Española, s.f.), es uno de los errores con más tendencia a cometer en la vida académica. Por esta razón, nuestra universidad ha sido una de las principales promotoras e interventoras en contra del plagio, puesto que es esencial por parte de cada uno de nosotros ser capaces de crear nuestro propio contenido, sin abusar de la propiedad intelectual de otra persona. Sin embargo, este no solo afecta al ámbito académico, va mucho más allá de este, afecta a cada sector conocido por nosotros, desde el tecnológico hasta al artístico; por ahora nos centraremos en uno de los más llamativos y más afectados por este tema; el sector musical. Es importante reconocer razones y fundamentos de porqué incurrir en plagio puede ser esencial para que este sector no desfallezca.

La mayoría de las cosas por las cuales estamos rodeados hoy en día son creaciones que en un momento determinado fueron simples componentes existentes por separado y estos finalmente fueron unidos por una mente extraordinaria. La empresa TEDx es una de las más reconocidas a nivel mundial encargada de realizar charlas y conferencias con diferentes personas y en distintos idiomas alrededor del mundo. En una conferencia realizada por Kirby Ferguson en 2012 llamada Creativity is a remix, ayuda a soportar esta idea al afirmar que: “Creo que estos no son solo los componentes de un remix [Copiar, Transformar, Combinar]. Creo que son los elementos básicos de toda creatividad. Creo que todo es un remix y creo que esta es una mejor manera de concebir la creatividad” (1’21:1’33).

Las palabras señaladas anteriormente nos ayudan a reconocer la importancia de recordar que cada cosa en nuestra posesión está formada por otros componentes los cuales fueron creados individualmente y finalmente unidos para crear uno solo, como por ejemplo, un computador o un celular, en principio fueron tecnologías desarrolladas por separado para finalmente ser unidas y crear un todo, aquella máquina que nos ayuda a comunicarnos, trabajar, entre otras, está compuesta de la propiedad intelectual creada por otras personas.

Pues bien, en el sector musical se aprecia algo similar, puesto que algunas de las canciones puestas en circulación tienden a ser un remix de otras, simplemente con alguna u otra corrección o en muchas veces, con algunos cambios insignificantes como lo podría ser la letra. Es el caso de algunas de las canciones “creadas” por el Joe Arroyo, el cantante y compositor colombiano, quien ha sido sujeto de observación por parte de algunas personas debido al tema del plagio, en este caso, Germán Fidel Villalobos en su canal de YouTube, publica un video llamado Joe Arroyo: ¿Sample, cover o plagio?, en el cual se aprecia algunas de las canciones en las cuales se basó Arroyo para crear su contenido musical, pero en algunas es mucho más notorio que simplemente el cambio fue de letra, no dando el reconocimiento a su autor principal. A pesar de esto, y sin desmeritar el trabajo de los demás autores, creo que el Joe le daba vida a una pieza musical ya existente, al mismo tiempo que la adaptaba al folklore colombiano. Además, cabe resaltar que, la traducción de las letras al español no textuales y el cambio de instrumentos, así como el aumento de la velocidad por debajo o por encima de la octava inicial, evita incurrir en plagio, es decir, no se comete ningún delito.

En adición, me gustaría tomar en cuenta otro video de la empresa TEDx, realizado por Daniel Riehl en 2020, en el cual se menciona que cualquier artista de la industria musical podría incurrir en plagio sin siquiera darse cuenta de ello. “Tienes que evitar cada canción que ya ha sido escrita, porque si no evitas esas canciones te demandan; si tienes suerte, eliges una de esas ya existentes melodías que no han sido tomadas; si no tienes suerte, eliges una melodía que ya ha sido elegida” (1’53:2’04). Para intentar evitar un poco este inconveniente, Riehl ha creado un artefacto el cual contiene todas las melodías existentes; este posee las melodías ya usadas y aquellas que no y espera poner a disposición de todo el público su contenido. No obstante, el problema no radica en la copia o no de las melodías, este se sitúa en que las leyes de cada país son muy estrictas con el tema de las canciones; en las letras puede haber mucha variabilidad teniendo en cuenta que existen un sinfín de idiomas, pero en cada idioma, las notas musicales siempre van a ser las mismas. “De igual forma con el lenguaje, el idioma inglés tiene 117.000 palabras, así que la posibilidad de escribir accidentalmente el mismo párrafo, son cercanas a cero. En contraste, la música no tiene 117.000 palabras, esta tiene ocho notas: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si, Do” (Riehl, 2020; 3’50:4’05). La figura 1 muestra la gráfica de las notas musicales a las cuales se debe limitar la industria de la música.
                Figura 1. Representación gráfica de las 8 notas musicales. 


                Dejando de lado el tema de la música, siempre me he preguntado qué pasará si para un trabajo, informe o cualquier documento que deba escribir, termino diciendo o afirmando algo ya escrito por otra persona cuando yo ni siquiera me había enterado de esto, porque a pesar de que no sea en las mismas palabras, podría ser la misma idea. Ante esto, ¿lo correcto debería ser enfrentar las consecuencias legales?, ¿aunque para mi sea algo injusto?, porque a pesar de que la posibilidad de ocurrencia es cercana a cero, a cualquier persona sin suerte, le podría suceder.

En conclusión, es importante que cada país tenga la capacidad de reconocer que, con una cantidad tan limitada de opciones al momento de crear música (especialmente las melodías), documentos académicos, etc. se debe ser un poco más flexible cuando se aborda el plagio. Claro está, todo debe tener su respectiva regulación y quien no las acate deberá ser duramente sancionado, esperando claro, que no sea una persona con simple mala suerte y que se topó sin querer con algo ya producido. Lastimosamente, las leyes con las que contamos actualmente son bastante cerradas con el tema de plagio y puede que finalmente nos lleven a un estancamiento de la creatividad y la producción gracias al miedo de incurrir en algún delito, porque los “no me di cuenta, no sabía que ya existía” no son argumentos válidos cuando la guerra es en contra del ‘mal’ llamado plagio.









Referencias




Real Academia Española. (s.f.). Definición de plagiar. Obtenido de Diccionario de la Real Academia Española: https://dle.rae.es/plagiar#TIZy4Xb

Riehl, D. (30 de Enero de 2020). Copyrighting all the melodies to avoid accidental infringement. Mineápolis, Minnesota, Estados Unidos. Obtenido de TEDx: https://www.youtube.com/watch?v=sJtm0MoOgiU&feature=youtu.be




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